Creo que empeorar sería el término correcto. Cada vez empeora más, y al tiempo me confunde. Hoy toda mi clase me vio llorar. Todos. Creo que ha sido de las peores cosas. Estoy completamente segura de que pensaron lo peor de mí, o en otras palabras, lo obvio. Que estoy completamente loca, una patética melodramatica. Pero si yo fuera ellos pensaría igual. Cada vez me convenzo más y más, que no soy parte de esas personas. Hoy fue una de las humillaciones más grandes que he tenido. Y vaya que si me han humillado antes. Este es el momento en el que aún lo recuerdo y se me humedecen los ojos. Odio a las personas. Hay algunas buenas, de las cuales siempre guardaré un recuerdo grato y amable. Esas pocas personas que se han detenido al menos una vez para voltear a ver esos despojos que me conforman. Me duele ser de esta manera. Nunca lo pedí así, pero heme aquí.
Me asustando que mis cortes se estan volviendo un hábito. Hoy de nuevo en mis brazos y en mis piernas, en ambas esta vez. Ayer vi una foto, y la imagen hizo que un sentimiento extraño me invadiera. Era una foto de un pequeño kanji que hace un año más o menos dibujé en mi muñeca izquierda, de los primeros que hice, por lo que me sentí orgullosa y le saqué una fotografía. Me dolió ver mi muñeca limpia. La piel clara y luminosa. No como la llevo ahora, llena de líneas de heridas recientes, enrojecidas y algunas todavía con rastros de sangre seca, debajo de estas, más líneas, cicatrices de cortes antiguos.
¿Cuando todo se volvió de esta forma?
Quiero saber en que momento crucé e límite. Quiero saber en que momento empecé a ver mi sangre como la solución.
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